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La segunda ola del Covid en Madrid. Capitalismo Mata

9 de Noviembre de 2020

La Comunidad de Madrid es una de las zonas que sufre el mayor índice de contagios de Europa en esta segunda ola de la pandemia por Covid 19 y el gobierno de Díaz Ayuso no está tomando las medidas necesarias para detener el desastre. Esto no es una desgracia natural ni inevitable debida a una enfermedad inesperada y no sirven las falsas excusas que emplearon en marzo: la segunda ola no les ha podido pillar desprevenidos. 

Esta situación terrible es consecuencia de las políticas neoliberales desarrolladas por el PP durante décadas: Hacer constantes recortes en los servicios públicos para desmantelarlos y así entregar los derechos de las personas a los negocios de las empresas privadas para las que gobiernan.

Cuando el PCE en Madrid puso en marcha hace un año la campaña Capitalismo mata: Comunismo es vida no podíamos imaginar la trágica carga de razón con que iba a verse refrendada nuestra denuncia y nuestra propuesta. 

Isabel Díaz Ayuso ni es ‘tonta ni está loca’, es la títere visible de los poderosos. La clase dominante es quien dicta la política al Gobierno regido por el PP y constituido gracias al apoyo de Ciudadanos y VOX, tan responsables entonces como el PP en la extensión incontrolada de los contagios. Todos los socios del Gobierno autonómico son cómplices necesarios del desastre pandémico, por haber compartido las mismas políticas. 

La verdadera causa del descontrol epidemiológico que sufrimos la vienen denunciando las autoridades sanitarias y los colectivos en defensa de la Sanidad Pública: El virus es imparable porque faltan médicas, enfermeras, personal sanitario en general, rastreadores, etc. Entre tanto, nos mantienen discutiendo sobre el confinamiento y el toque de queda. Parece que la única medida que el Gobierno regional puede tomar es confinar más o menos, pero esto es un falso debate, pues existen muchas medidas de prevención que se podrían tomar ligadas a los servicios públicos y no se toman voluntariamente.

Así, el Gobierno de Madrid se ha negado a dotar de personal suficiente a los hospitales y centros de salud. Es más, mintió prometiendo contrataciones nuevas y derivó personal sanitario de los Centros de Atención Primaria para dotar el hospital de campaña de IFEMA, con tal de que le luciera su propaganda.

Pronto tuvimos el resultado: los Centros de Salud están desmantelados y sólo se sostienen con el esfuerzo de un personal exhausto, que trabaja en condiciones precarias, pero sigue al pie del cañón, empeñado en curarnos. Sin embargo, no han conseguido ocultar el desfalco millonario al erario público que nos ha costado el hospital de IFEMA en contratos a las empresas de sus amigos.

El escándalo es mayúsculo, pero no dimiten los máximos responsables políticos de la operación. Al contrario, nos anuncian cínicamente que van a hacer la misma operación en el nuevo hospital de Valdebebas. Otro negocio para las constructoras, que ya tiene sobrecostes y aún no se ha terminado, al que se van a trasladar médicas de otros hospitales para dejarlos desasistidos y seguir desmantelando la Sanidad Pública.

Todo esto no sucede por inoperancia o incapacidad. Es una política declarada abiertamente: Aprovechar el shock social de la pandemia para destrozar la Sanidad Pública. Primero los centros de salud, ahora los hospitales. Están desmantelando nuestro sistema de salud para potenciar el negocio de sus empresas cómplices de la sanidad privada. Quién pueda pagarse un seguro médico privado, se salvará de la pandemia, quien no... Que tenga suerte.

Es una política de clase: Una política favorable a los poderosos que abandona a su suerte a las y los trabajadores. La pandemia nos muestra con toda su crudeza que el capitalismo mata.

Si comprendemos que es mera política de clase contra las y los trabajadores, entendemos el porqué de los confinamientos selectivos de los barrios obreros, la criminalización de la vida de las personas migrantes, la represión a las más vulnerables que tienen que saltarse las normas para mantener a los suyos. 

En vez de ocuparse de contratar más personal que nos atienda, nos cure y nos cuide, desvían la atención estimulando actitudes sociales autoritarias contra las pocas irresponsabilidades individuales, que se convierten así en pecados colectivos: la infancia tachada de supercontagiadora ya no puede disfrutar de sus parques de juegos, la juventud loca por el botellón pero hacinada en las aulas, las y los trabajadores se contagian con su familia sin mascarilla, nunca en el metro ni en el trabajo...

La política de clase de Díaz Ayuso y sus cómplices agrava las consecuencias de la pandemia, porque nos deja abandonadas frente a la crisis económica que aumenta la precariedad laboral, los despidos, la pobreza, los desahucios, la desatención de los cuidados a nuestros seres queridos más vulnerables.

Lo intentan esconder escudándose en que hay que decidir entre economía o sanidad, como si fuese lo uno o lo otro, cuando es al revés, van unidas de la mano, pues ¿quién sin trabajo y sin forma de tener una vida digna puede vivir en condiciones saludables?

La política de clase de Díaz Ayuso y sus cómplices deja a los hijos e hijas de los y las trabajadores sin su derecho a la Educación al no garantizar el 100% de las clases presenciales, el profesorado necesario, la disminución de ratios imprescindible, el aumento de los espacios educativos y la perentoria atención a la diversidad.

La política de clase del Gobierno de Madrid nos condena a viajar amontonados en los transportes públicos, contagiándonos unos a otros, porque se niega a contratar más personal y a aumentar los recursos, y luego se permite la desfachatez de asegurar que no se registran contagios en el metro.

La política de clase del gobierno derechista de Madrid está condenando a las mujeres trabajadoras a cargar con la pandemia de manera mucho más acusada. Las mujeres somos las que perdemos antes los empleos, cobramos los peores salarios, trabajamos con contratos parciales, temporales o en negro y en muchos casos sostenemos solas a nuestras familias. Para nuestro drama, no hay respuesta. Cuando las mujeres perdemos los servicios públicos que cuidan de nuestros mayores, menores y dependientes, asumimos nosotras los cuidados y este Gobierno ni se da por enterado, porque opina que ese es nuestro destino natural y debemos trabajar gratis y sin ayuda.

La pandemia está exigiendo tomar medidas excepcionales, pero este Gobierno no se plantea siquiera remunerar los permisos laborales por cuidado de mayores, menores y dependientes en cuarentena médica.

En su guerra política contra el Gobierno central, Díaz Ayuso se comporta con un oportunismo cínico que sería irresponsable si no fuera extremadamente peligroso, pues está poniendo en juego la vida de los madrileños y madrileñas. Díaz Ayuso es experta en generar escándalos mediáticos para desviar la atención de sus crímenes. Insiste en exigir al Estado agentes del orden, pero no pide ayuda sanitaria y nos está ocultando el destino de los millones de euros que el Gobierno central ha traspasado a la Comunidad de Madrid. No resulta aventurado deducir que los está empleando para beneficiar con contratos opacos a sus empresarios amigos.

Exigir la dimisión de Ayuso es una cuestión urgente, porque lo es salvarnos de la pandemia. Las políticas del Gobierno de coalición PP-Cs con apoyo de VOX, no son simplemente ineficaces, son abiertamente criminales porque el capitalismo mata. Afirmamos que el capitalismo es un sistema criminal - al que sirve el Gobierno regional- porque es completamente incompatible con la vida. Por eso, luchar contra él es sostener la vida.

El PCE en Madrid no sólo denuncia esta situación, también pone las propuestas que necesita la clase trabajadora: La solución es más Sanidad Pública, no menos. Más Educación Pública, no menos. Más Transportes Públicos, no menos. Más Servicios Sociales, no menos. Más Vivienda Pública, no menos. Más Cuidados Públicos, no menos. Más Derechos Laborales, no menos.

Este Gobierno de Madrid ejecuta políticas contrarias a la vida, porque el sistema capitalista al que sirve prioriza los beneficios empresariales a las vidas de las y los trabajadores.

La pandemia del COVID19 se debe curar con cuidados, solidaridad, Sanidad Pública, servicios públicos y con un objetivo común: Poner la vida en el centro. 

Para las comunistas en cambio está claro que, ante la terrible pandemia que sufrimos, lo urgente es salvar todas las vidas, por encima del sistema, por encima de los poderosos y sus intereses de clase. Si este sistema desprecia nuestras vidas, nunca más claro que ahora: El Comunismo es Vida.

 

 

 

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